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reseña por Emilio Giovanetti
◄ Junto con la portada está el enlace a la versión digital de “Punk Rock, Anarquía y Tinta China”, libro recopilatorio de la obra de Max Vadala, artista gráfico, músico, editor y agitador contracultural del otro lado de la cordillera, mas específicamente: del la República popular de La Boca, en Buenos Aires. La obra es un fiel reflejo de su título, toma la actitud y la agresividad visual ofrecida por la escena punk, sumado a la gráfica directa y solida plasmada con tinta china, y se lleva al papel mediante la autogestión y al apoyo de las redes de difusión libertaria locales. Sin embargo no es un libro adulatorio, tampoco es una elegía al punk, es un libro/fanzine crítico y autocrítico que se vale del talento y la valentía de su autor [y de sus cómplices] para gritar en contra de la sociedad y su estupefacción, así como un llamado de atención al mismo movimiento. Son, en total, 84 páginas de dibujos, manifiestos e historias que integran la particular visión de un dibujante inserto en la la lucha diaria de vivir en revolución en las crudas y sucias calles del cono sur. Link | http://bsasdesorden.blogspot.com/
Por Jorge Silva Les diré algo. A veces hasta yo me siento cansado de que todo intento de demostrar fuerza alternativa tenga que ser una crítica. (Obviamente no hablo de críticas literarias ni enfocadas a un nivel demasiado intelectual) Hablo de la transformación del pensamiento a la práctica. Normalmente, como libre pensantes nos ocurre esa fascinación de criticar. Los modos de vidas de hoy, del ayer, y los que vendrán a futuro. Todos pasan por filtros en nuestras cabezas y sin embargo, seguimos usando la misma vía. Para nosotros es bonito, agradable, hasta cómico, pero hay veces en que veo caras tan largas en la calle que creo que sería el colmo decir lo “malo” que la persona hace hasta para vivir. Poniéndome en los zapatos de las personas comunes, no me quedaría más espacio para otro recordatorio de lo mal que llevo mi vida. Dejaría esas ideas de lado. De ahí a que a veces, se nos cataloga mal. Como si fuéramos el peligro de la estabilidad artificial (lograda a duras penas) de una persona en concreto. A veces, nos ponen a en un frasco con la etiqueta “aguafiestas”, otras veces nos critican como si fuéramos intolerantes y nos invitan a abrazar otra vez los ideales comunes de la sociedad. Demasiada crítica, a mi parecer, es el reflejo de querer denotar que permanecimos en mundos distintos, cuando la idea no es querer vivir exilio alguno. Todo esto “por defecto” es el comienzo del camino de muchos compañeros, que a la larga se manifiestan como forasteros, “elegidos” por las mismas personas para ser así. Es que a veces sentimos que nos cavan una zanja entre medio, y otras tantas de que nuestros sentimientos no son lo suficientemente importantes. A veces, también nuestra autoestima se merma, y nos alejamos más de objetivos más metidos con los problemas de las personas. Y desde ese momento, desde que buscamos una identidad que entre compañeros nos identifique como iguales, efectuamos las mismas respuestas, pero ahora son para el exterior, llenas de un frío nihilista y a veces amenazador. Es uno de tantos “lugares comunes” que a veces adoptamos. Con eso, aquellas personas que estaban más o menos metidas en nuestras vidas y que comenzaban a hacer conclusiones precipitadas de nosotros, comienzan a concluir lo “acertados” que eran sus prejuicios. Las respuestas están; en los foros, en las secciones de opiniones de los Periódicos, en los diarios electrónicos. Quien sufre más con esto somos nosotros, es el bullying social que tal parece, que nos corresponde sufrir como una prueba. El camino del forastero, es un camino muy triste, lleno de vacíos existenciales, y de tristezas que comenzamos a guardarnos en nuestro interior, nadie goza sintiéndose triste. Por eso creo que esta revista, se aleja de las otras. Al menos, la soledad es algo a lo que nos propusimos evitar, por más zanjas que nos quisieran cavar. … en la obra de Georges Bataillepor Omar Mondaca
Para una crítica hacia el servilismo de nuestra sociedad actual.
En el contexto del siguiente artículo esa posición viene a presentarse negativamente y al “pie de página” (designación y ubicación que me parecieron idóneas y altamente sugestivas), porque tratándose del tema del sentimiento soberano, este autor no pudo por menos de sugerirme por contraste la presencia de un sentimiento servil reinante en nuestra cultura actual. Al enfrentarse al inefable deseo, tanto emancipatorio como de conquista, que ha marcado a la cultura occidental, y que en el marco de lo expuesto por Bataille es comprendido casi como un campo ambivalente de relaciones entre los seres humanos, es penosamente inevitable constatar lo bien que nos ubicamos en uno de los extremos de una misma cuerda. Es ahí como esta necesaria oposición entre lo soberano y lo servil puede ser entendida fundamentalmente como una experiencia interior y no sólo como una experiencia objetiva de la historia humana. Experiencia entonces, no limitada al desarrollo de la secularización (fenómeno político que en su momento diera origen a los estados nacionales). Ahora bien, cabe evitar algunas asimilaciones simplistas que puedan seguirse de lo dicho al principio o de lo que se dirá más adelante. Y es que en la paradojal visión de Bataille el servilismo no es equivalente, por ejemplo, al servicio que pretende la caridad enseñada por una doctrina como la del cristianismo. Ésta debiera estar motivada primordialmente hacia el bien de otro por medio de un desprendimiento del propio “yo”, sugiriendo por ende cierta supremacía del amor por sobre aquél acto (servil) que se realiza en la oculta intención del provecho propio y el reconocimiento de quién ante sus ojos “adopte” el carácter de soberano. Pero esto se deducirá del desarrollo final del artículo. Por ahora podemos decir que para Bataille, los términos tratados no responden a su sentido restringido. Es por eso que llega incluso y por otra parte, a reprochar a Nietszche el haber confundido la soberanía con el poder. [Continúa] Notas: [1]:“Lo que Entiendo Por Soberanía” es el título con el que se publicaron en un texto de la colección Pensamiento Contemporáneo de ediciones Paidós, Barcelona, 1996, los siguientes fragmentos del autor: unas notas esbozadas para una Introducción general a los tres libros de La Parte Maldita, la primera de las cuatro partes de que consta la Soberanía, y los dos últimos capítulos de la cuarta parte de la misma. por Emilio Giovanetti
Quizás antes a nadie le interesaba el logotipo gubernamental, pero es que con este se hace difícil no detenerse en un par de factores referentes a esta, “la nueva forma de gobernar”… Partiendo por el logotipo en si, a más de unx se le ha hecho imposible alejar de la mente el recuerdo de una época en que la forma de gobernar en Chile se resumía en el áspero brillo de las armas que portaban los militares por las calles y en el sometimiento a la fuerza de la autoridad, y es que si bien está inspirado en el Escudo Nacional (imagen que de por sí intenta representar a la ciudadanía chilena), el enfoque crudo y vetusto de este emblema, sumado al contenido del lema patrio, hace de éste una chispa que dispara imágenes de una época en que la razón era negada, y la fuerza quien dictaba. No creo que ese sea el tipo de raíces del cual la mayor parte de lxs chilenxs quieran ver frutos. Y sin embargo no es tan sólo esta especie de flashback la que genera muecas de desagrado, sino también la manera en que esta imagen se intenta fundir con el Chile contemporáneo, moderno, según sus autores, que se ve representado en el uso renovador de la tipografía y de los colores, que no son mas que una ilusión de desarrollo, de esta nueva etapa de directorios y neoliberalismo. Aún más curioso es detenerse a pensar también en la manera en que se concibe esta idea, en como en vez de unir épocas y pensamientos, genera un cisma inmediato entre lxs chilenxs, en como las críticas apuntan al enorme despilfarro de dinero que significó este proyecto, a la falta de profesionalismo apuntada por los mismo diseñadores chilenos, y al tradicional “amiguismo” a la hora de elegir a los realizadores. En fin, ¿será esto tan solo una muestra de esta ya tradicional nueva forma de gobernar?… Antes de contestar eso hay que volver a la calma, ya que se nos avisa que no tendremos que sufrir al ver esa imagen durante cuatro años, sino que es temporal, que fue “de emergencia” y que pronto habrá otro, que si bien los recursos ya fueron tirados a la basura, el siguiente quizás no recuerde tan fríamente a las fuerzas armadas, en una de esas hasta genera “mas consenso”… quien sabe. Este fue el –intento de- logo nada más. Nos esperan cosas realmente insufribles, partiendo por el gobierno entrante que tan bien simboliza la sentencia: “Por la razón o la fuerza”.
Documental dirigido por Jorge Furtado
[Documental - 1989 - Brasil - 11 minutos] La irónica, desgarradora y ácida “saga” de un tomate malcriado: desde la plantación de un “Nisei” (brasileño de origen japonés), a un supermercado, a la cocina de un consumidor para convertirse en salsa de carne de cerdo, a la basura desde que se estropea para el consumo, a un camión de basura a ser vertidos en un vertedero llamado “Ilha das Flores”, a la selección de alimento para los cerdos por los empleados de un criador de cerdos, para convertirse en alimento para los pobres de Brasil. |
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Hacemos uso de nuestro derecho a compartir libremente. // [Revista Catarsis] // 2010 // Iniciar sesión
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